Napoleon
Napoleon Si aguarda a la embestida de los aliados, ganará tiempo hasta el mes de agosto y habrá completado sus levas, terminado sus preparativos y organizado todo su material; lucharÃa con todos sus recursos contra un ejército mermado en sus dos tercios por las tropas de reconocimiento que habrá tenido que sacrificar forzosamente.
Pero la mitad de Francia, entregada a la causa bélica, no comprenderá la prudencia de su general en esta maniobra. Se puede imitar a Fabio cuando se tiene, como Alejandro, un imperio que ocupa la séptima parte del globo, o cuando, como Wellington, se maniobra en imperio ajeno. Pero esta estrategia no casa bien con el carácter del Emperador.
Está decidido: llevará la iniciativa atacando Bélgica, dejará asombrado al enemigo, que no le cree en estado de entrar en campaña. Puede batir, dispersar e incluso destrozar a Wellington y a Blücher, antes de que el resto de las tropas aliadas haya tenido tiempo de reunirse con ellos. Entonces Bruselas se declarará a favor suyo, las orillas del Rin tomarán las armas; Italia, Polonia y Sajonia se sublevarán y de este modo, justo al principio de la campaña, el primer golpe, si se asesta bien, puede disolver la coalición.