Napoleon
Napoleon Al despuntar un nuevo día, Napoleón sale visiblemente turbado de su tienda, porque no espera encontrar a Wellington en la misma posición; cree que los generales inglés y prusiano han aprovechado la noche para reunirse delante de Bruselas y que le aguardan a la salida de los desfiladeros de la selva de Soignes. Pero a la primera ojeada se tranquiliza; las tropas anglo holandesas siguen coronando la línea de las alturas donde se detuvieron la víspera: en caso de derrota, su retirada es imposible. Napoleón no dirige más que un golpe de vista sobre sus disposiciones; luego, volviéndose a los que le acompañan, dice:
—La jornada depende de Grouchy; si cumple las órdenes que le he dado, tenemos noventa nueve probabilidades contra una.