Napoleon
Napoleon Hasta Ortega elogió la forma de iluminar «deliciosamente» el pasado en aquel hombre que, verdaderamente, fue un lujo de la naturaleza[50]. Como ejemplo de ello, en la Biblioteca Nacional de Madrid existen 1.064 registros de su obra, los más de ellos en versión española. Clasificadas por años, las primeras obras publicadas en español se remontan a 1836, con Margarita de Borgoña (drama en cinco actos y en prosa), o con Ernesto, en el mismo año, en versión de Juan Eugenio Hartzenbusch.
A través de estos mismos índices de la Biblioteca española se observa con sorpresa que Alejandro Dumas es un autor vivo, que se lee y edita año tras año. Sus obras, las más diferentes, se editaron en los momentos más inesperados[51], con la extraordinaria sorpresa de que se siguen publicando con una fidelidad incomparable. Este hecho demuestra que seguimos necesitando a Dumas, tal vez porque necesitamos una literatura más humana o porque, como ya apuntó Ortega, «la producción de nuestro tiempo es atrozmente fastidiosa»[52].
MANUEL MORENO ALONSO
Universidad de Sevilla