Napoleon
Napoleon En medio de aquella red de llamas, los representantes del pueblo quisieron hacer cambiar alguna cosa en una batería situada por Buonaparte y ya se había llevado a cabo el traslado, cuando el joven jefe de batallón llegó de pronto y ordenó que se volviera a dejar todo tal y como estaba; pero los representantes del pueblo se resistieron a obedecer y quisieron hacer algunas observaciones.
—Atended a vuestros deberes de diputados —les dijo Buonaparte— y no vengáis a interferir en mi oficio de artillero. Esa batería está bien ahí y yo respondo de ella con mi cabeza.
El ataque general comenzó el 16 y desde entonces el sitio no fue más que un asalto prolongado. El 17 por la mañana, los sitiadores se apoderaron del Paso de Leidet y de la Cruz Faraón; a mediodía desalojaban a los aliados del reducto de San Andrés, de los fuertes de Pomets y de los dos de San Antonio; y finalmente, al declinar el día, iluminados a la vez por la tempestad y por el cañón, los republicanos penetraban en el reducto inglés. Una vez allí, conseguido su objetivo y considerándose como dueño de la ciudad, Buonaparte, herido de un bayonetazo en el muslo, le dijo al malogrado general Dugommier, herido a su vez de dos balazos, uno en la rodilla y otro en el brazo: