Napoleon
Napoleon Por otra parte, tal vez algún motivo le retuvo y esta vez también cabría preguntarnos si era la Providencia la que protegía al genio. En tal caso, la casualidad se había hecho de carne y hueso, tomando la forma de una joven y linda representante del pueblo, que compartía en el ejército de Niza la suerte de su esposo. Bonaparte le profesaba un afecto sincero que manifestaba con varias pruebas de una galantería esencialmente guerrera. Cierto día que paseaba con la muchacha por los alrededores del desfiladero de Tende, se le ocurrió al joven general la idea de ofrecer a su linda compañera el espectáculo de un simulacro bélico, para lo cual ordenó un ataque de avanzada: doce hombres fueron víctimas de aquel cruel pasatiempo, y el propio Napoleón ha confesado en Santa Elena más de una vez, que aquellos doce hombres, muertos sin motivo alguno y por puro capricho, significaban para él un remordimiento más grande que la pérdida de los seiscientos mil soldados que había dejado en las estepas nevadas de Rusia. Entretanto, los representantes del pueblo cerca del ejército de Italia, adoptaron el siguiente acuerdo:
El general Bonaparte se dirigirá a Génova para conferenciar, juntamente con el encargado de negocios de la República francesa, con el gobierno de aquel país acerca de los asuntos indicados en sus instrucciones.