Napoleon
Napoleon Al llegar a Niza, encontró un ejército sin ninguna disciplina, sin municiones, sin víveres y sin equipo. Apenas se instaló en el cuartel general, mandó distribuir a los generales para ayudarles a entrar en campaña la suma de cuatro luises; y después se dirigió a los soldados, y mostrándoles Italia con la mano, les dijo:
—¡Compañeros! Carecéis de todo en medio de estas rocas. Fijad los ojos en las ricas llanuras que se extienden a vuestros pies: nos pertenecen y vamos a tomarlas.
Éste era, poco más o menos, el discurso que Aníbal había dirigido a sus soldados mil novecientos años antes; y desde aquella época, no había pasado entre los dos hombres más que uno digno de compararse con ellos: César.