El suicidio
El suicidio Esta es la tesis que ha sostenido Morselli con cierta ligereza. En efecto, no se ve con precisión qué relación puede existir entre el clima templado y la tendencia al suicidio. Habría que contar con muchos datos de apoyo para formular tal hipótesis. Aun cuando exista una relación entre el suicidio y determinado clima, evoluciona de forma constante en todos los climas. Hoy hay relativamente pocos suicidios en Italia, pero hubo muchos en tiempos del Imperio, cuando Roma era la capital de la Europa civilizada. También bajo el cielo abrasador de la India el suicidio ha campado en ciertas épocas a sus anchas[84].
La misma configuración de esta zona demuestra claramente que el clima no es la causa de los numerosos suicidios que allí se cometen. La mancha que forma en el mapa no está constituida por una sola franja aproximadamente igual y homogénea que comprenda los países sometidos al mismo clima, sino por dos franjas distintas: una cuyo centro es la Isla de Francia y los departamentos circundantes, y otra que comprende a Sajonia y Prusia. Coinciden no con una región climatológica bien definida, sino con los dos principales centros de la civilización europea. Por consiguiente, es en la naturaleza de esa civilización, en la manera como se distribuye entre los diferentes países y no en las virtualidades misteriosas del clima, donde hay que buscar la causa de la desigual tendencia de los pueblos al suicidio.