El suicidio
El suicidio En primer lugar, Inglaterra es, de todos los grandes países protestantes, aquel donde el suicidio ha evolucionado menos. No registra más que 80 suicidios, aproximadamente, por cada millón de habitantes, cuando las sociedades reformadas de Alemania contabilizan entre 140 y 400. Sin embargo, el movimiento general de ideas y el volumen de negocios no parece ser allí menos intenso[133]. Nos encontramos con que la Iglesia anglicana está más fuertemente integrada que el resto de las iglesias protestantes. Hemos adoptado la costumbre de considerar a Inglaterra la tierra de la libertad individual pero, en realidad, muchos datos demuestran que el número de creencias y prácticas comunes y obligatorias, sustraídas por consiguiente al libre examen de los individuos, es mayor allí que en Alemania. Por lo pronto, las leyes sancionan muchas prescripciones religiosas, como la observancia del domingo, la prohibición de sacar a escena personajes de las Sagradas Escrituras o una reciente que exige que todo diputado haga un acto de fe religiosa, etc. Sabemos, por otra parte, cuán general y fuerte es en Inglaterra el respeto a las tradiciones, y parece imposible que no se extienda a los asuntos religiosos. El tradicionalismo fuerte limita siempre, en mayor o menor medida, los movimientos del individuo. Por último, de todo el clero protestante, el anglicano es el único jerarquizado. Esta organización externa se traduce evidentemente en una unidad interna incompatible con un individualismo religioso tan pronunciado.