El suicidio
El suicidio Pero si los judÃos son los más instruidos y los menos tendentes al suicidio es porque la curiosidad de que dan prueba tiene un origen muy especial. Es una ley general que las minorÃas religiosas, para defenderse mejor del odio del que son objeto o sencillamente por una especie de emulación, se esfuerzan por ser superiores en saber a las poblaciones que las rodean. De ahà que hasta los protestantes muestren mayor gusto por la ciencia cuando constituyen la minorÃa de la población general[152]. El judÃo trata de instruirse no para reemplazar por nociones reflexivas sus prejuicios colectivos, sino sencillamente para ser más competitivo en la lucha. Para él es una forma de compensar la situación de desventaja en la que lo coloca la opinión pública y, a veces, la ley. Como en sà misma la ciencia no puede nada contra la tradición que ha conservado todo su vigor, superpone esta vida intelectual a sus actividades cotidianas, sin que la primera destruya la segunda. De ahà la complejidad de su fisonomÃa. Primitivo en ciertos aspectos, en otros es cerebral y refinado. Une asà las ventajas de la fuerte disciplina que caracterizaba a los pequeños grupos de otros tiempos, con los beneficios de la cultura de la que tienen el privilegio de gozar nuestras sociedades actuales. Tiene toda la inteligencia de los modernos sin participar de su desesperanza.