El suicidio
El suicidio Si sólo consultamos las cifras absolutas, parece que los solteros se matan menos que los casados. Así en Francia, durante el periodo 1873-1878, hubo 16 264 suicidios de casados y 11 709 de solteros. La primera de estas cifras está en relación con la segunda en una proporción de 132 a 100. Como se observa la misma proporción en otros periodos y países, ciertos autores han afirmado que el matrimonio y la vida familiar multiplican las probabilidades del suicidio. Es cierto que si, según la concepción corriente, se considera que el suicidio es un acto de desesperación, determinado por las dificultades de la existencia, esta opinión parece verosímil. Para el soltero la vida es más fácil que para el casado. ¿No arrastra consigo el matrimonio toda clase de cargas y responsabilidades? ¿No hay que imponerse más privaciones y penalidades para asegurar el presente y el porvenir de una familia que para subvenir a las necesidades de un hombre solo?.[154] Sin embargo, por evidente que parezca, este razonamiento a priori es enteramente falso, y si los hechos le dan una apariencia de razón es porque se han analizado mal. Es lo que Bertillon, padre, ha sido el primero en determinar a través de un ingenioso cálculo que vamos a reproducir[155].
