El suicidio
El suicidio Si parece que la generalidad de las casadas goza de un coeficiente de preservación, es porque los hogares estériles son la excepción y, por consiguiente, la presencia de los hijos corrige y atenúa el mal efecto del matrimonio en la mayorÃa de los casos. Una vez más, las cifras atenúan el efecto. Un millón de mujeres con hijos arrojan 79 suicidios; si se relaciona esta cifra con la correspondiente a las solteras de cuarenta y dos años, es decir, con 150, hallaremos que la casada, hasta cuando es madre, sólo se beneficia de un coeficiente de preservación de 1,89, inferior en un 35 por cien al de las casadas de igual condición[177]. En lo referente al suicidio, no se podrÃa suscribir esta teorÃa de Bertillon: «Cuando la mujer comienza su vida conyugal gana más que el hombre pero cuando el vÃnculo se disuelve pierde, y decae necesariamente más que el hombre»[178].