El suicidio
El suicidio Las relaciones numéricas son para cada sexo iguales en algunas centésimas de unidad; en el caso de las mujeres la igualdad es casi absoluta. Y así, no es ya que cuando el coeficiente de los casados se eleva o desciende el de los viudos haga lo propio, sino que crece o decrece en la misma medida. Estas relaciones demuestran la ley que hemos enunciado. Implican, en efecto que, en todas partes y sea cual fuere el sexo, la viudez reduce la inmunidad de los casados, según una relación constante:
El coeficiente de los viudos es, aproximadamente, la mitad del de los casados. No exageramos, por lo tanto, al decir que la tendencia al suicidio de los viudos está en función de la correspondiente tendencia de los casados. En otras palabras, la primera es, en parte, consecuencia de la segunda. Si el matrimonio, aun en ausencia de hijos, preserva al marido, no es de sorprender que el viudo conserve algo de esta ventajosa disposición.