El suicidio
El suicidio Pero la sociedad no puede desintegrarse sin que el individuo se desapegue de lo social, sin que los fines propios preponderen sobre los comunes, sin que la personalidad individual tienda a ponerse por encima de la personalidad colectiva. Cuanto más débiles son los grupos a los que pertenece, menos depende de ellos y más se exalta a sí mismo para no reconocer otras reglas de conducta que las fundadas en sus intereses privados. Así pues, si llamamos egoísmo a ese estado en el que el yo individual se afirma en exceso frente al yo social y a expensas de este último, podremos calificar de egoísta al tipo concreto de suicidio que resulta de una individuación desmesurada.
¿Pero cómo puede tener tal origen el suicidio?