El suicidio
El suicidio De nuestra investigación se desprende un resultado: que no hay suicidio, sino suicidios. Sin duda, el suicidio siempre es el acto de un hombre que prefiere la muerte a la vida. Pero las causas que lo impulsan no son de la misma naturaleza en todos los casos; a veces, hasta son las opuestas. Ahora bien, es imposible que la diferencia de las causas no se refleje en los efectos. Podemos estar seguros de que hay muchas clases de suicidios cualitativamente distintos. Pero no basta con haber demostrado que esas diferencias deben darse. Deberían ser directamente observables y tendríamos que ser capaces de averiguar en qué consisten. Deberíamos agrupar los caracteres de los suicidios particulares en las clases correspondientes a los tipos que acabamos de distinguir. Así podríamos seguir la diversidad de las corrientes suicidógenas, desde sus orígenes sociales hasta sus manifestaciones individuales.
