El suicidio
El suicidio Existen dos tipos de condiciones individuales de las que, a priori, cabría suponer que depende el suicidio.
Por lo pronto, está la situación externa del agente. Los hombres que se suicidan han sufrido disgustos familiares, se han visto heridos en su amor propio, han sido víctimas de la miseria o la enfermedad, tienen alguna falta moral que reprocharse, etcétera. Pero ya hemos visto que estas particularidades individuales no podrían duplicar una tasa social de suicidios que varía considerablemente, mientras que las diversas combinaciones de circunstancias que constituyen los antecedentes inmediatos de los suicidios concretos, mantienen más o menos la misma frecuencia relativa. Y es que no son las causas determinantes del acto al que preceden. El importante papel que desempeñan en la deliberación no prueba su eficacia. Se sabe que las deliberaciones humanas a menudo son pura fórmula y no tienen más objeto que corroborar una solución ya adoptada, por razones que la conciencia desconoce.
