El suicidio
El suicidio Pero si, exceptuada la locura, no hay estado individual que pueda considerarse un factor determinante del suicidio, parece lógico que un sentimiento colectivo no pueda penetrar en los individuos absolutamente refractarios a él. Se podría decir que la explicación precedente es incompleta, puesto que no determina por qué las corrientes suicidógenas encuentran siempre un número suficiente de individuos accesibles a su influencia en el momento y en el medio donde evolucionan.