El suicidio
El suicidio Lo cierto es que si no podemos localizar las taras mentales no hay ni puede haber monomanías propiamente dichas. Las perturbaciones, aparentemente locales, a las que se ha designado con este nombre, resultarían siempre de una perturbación más extensa: no son enfermedades en sí, sino accidentes concretos y secundarios de enfermedades más generales. Y si no hay monomanía no puede haber una monomanía suicida, y, por consiguiente, el suicidio no es una locura específica.