El suicidio
El suicidio Puede que parezca extraño plantear esta cuestión. Estamos, en efecto, acostumbrados a considerar anormal todo lo que es inmoral. Así, si como hemos visto el suicidio hiere la conciencia ética, parece imposible no considerarlo una patología social. Pero hemos demostrado en otra parte[367] que aún lo más inmoral, el crimen, no debería incluirse necesariamente entre las patologías. Esta manifestación ha desconcertado a ciertos espíritus porque, analizada superficialmente, ha podido parecer que socavaba los fundamentos de la moral. No tiene, sin embargo, nada de subversivo. Para convencernos de ello, basta con referirse al argumento sobre el que reposa, que podemos resumir como sigue.
