La Cautiva
La Cautiva La edición de Rimas (1837), que incluía a La cautiva, tuvo en su momento un éxito inmediato. En El Diario de la Tarde Juan María Gutiérrez escribió un elogioso comentario. De esta primera edición se enviaron 500 ejemplares a Cádiz, que se agotaron rápidamente. Y debido a la repercusión alcanzada se reimprimió en España a los pocos meses. También tuvo una favorable recepción por parte de los principales críticos neoclásicos: los hermanos Juan Cruz y Florencio Varela, quienes pese a sus reparos estéticos reconocieron su importancia. Según Félix Weinberg, Echeverría habría escrito La cautiva, “poema de la pampa, en una casita de Buenos Aires” hacia 1836. Y El matadero, relato de arrabal, en su campo de Los Talas, años después[7]. Lo cierto es que el enfrentamiento con el indio y el conocimiento de la pampa han sido vividos de cerca por Echeverría en su estadía en la pequeña estancia Los Talas, que explotaba junto a su hermano en las cercanías de Luján, en donde tuvo, antes de partir a Uruguay, la difícil experiencia de vivir algo muy similar a un “exilio interior”.