Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Durante seis semanas, la vida en el campamento transcurrió con monotonÃa y sin incidente alguno; y durante ese tiempo, Patricia Leigh-Burden enseñó a Itzl Cha a hablar y a comprender suficiente inglés para que la muchachita maya pudiera mantener al menos una mÃnima conversación con los otros, mientras Tarzan dedicaba gran parte de su tiempo a aprender la lengua maya de ella. De todo el grupo, solo Tarzán se aventuraba de vez en cuando a penetrar en la jungla; y a menudo regresaba de sus excursiones con un jabalÃ.
Su ausencia del campamento despertaba siempre la ira de Penelope Leigh.
—Es impúdico e insubordinado —se lamentaba a su esposo—. Tú diste órdenes estrictas de que nadie entrara en la jungla, y él te desobedece deliberadamente. DeberÃas escarmentarle.
—¿Qué sugieres que haga con él, querida? —preguntó el coronel—. ¿Debo matarle y descuartizarle, o solo dispararle al amanecer?
—No te hagas el gracioso, William; no te pega. Simplemente, deberÃas insistir en que obedezca las normas que tú has impuesto.
—¿Y quedarnos sin cerdo fresco? —preguntó el coronel.
