Vida del emperador Carlomagno
Vida del emperador Carlomagno Existía también otra causa no irracional, según pienso, que por sí misma podría haber bastado para obligarme a escribir esto: el gasto que supuso mi manutención y la perpetua amistad, después que comencé a frecuentar su corte, con mi protector en persona y sus hijos. Con ella me ató a sí de tal modo y me hizo su deudor, tanto durante su vida como después de su muerte, que con razón parecería y podría ser considerado un ingrato si, olvidando los beneficios de que me hizo objeto, dejara pasar en silencio las celebérrimas e ilustrísimas hazañas del hombre que más merece mi aprecio y permitiera que su vida quedara sin poner por escrito y privada de la debida alabanza, como si nunca hubiese vivido.