Vida del emperador Carlomagno
Vida del emperador Carlomagno »Con él quiso especialmente velar por que no sólo se hiciera también en su nombre una distribución metódica y razonable de su dinero en forma de limosnas, como hacen tradicionalmente los cristianos con sus posesiones, sino que sus herederos, sin ningún tipo de ambigüedad, pudiesen saber con certeza qué les debía tocar y sin disputa ni protesta se repartieran de modo equitativo lo suyo.
»Así pues, con esta intención y propósito, repartió primero en tres partes todo su dinero y los bienes muebles que en ese día, como queda dicho, en forma de oro y plata y piedras preciosas y ornamento real, se pudo encontrar en aquella habitación suya; en segundo lugar, subdividiendo esas partes, se reservó una tercera íntegra y de las otras dos hizo veintiuna. Dicha división de dos partes en veintiuna tuvo por razón que, como en su reino se sabe que existen veintiuna ciudades metropolitanas, quiso que cada una de aquellas partes llegue a cada ciudad por manos de sus herederos y amigos en calidad de limosna, y que el arzobispo que en ese momento sea rector de cada iglesia metropolitana, tomando la parte que haya sido dada a su iglesia, la reparta a su vez con sus sufragáneos del siguiente modo: la tercera parte será de su iglesia, mientras las otras dos se dividirán entre sus obispos sufragáneos.