El Hermano Jacob
El Hermano Jacob Hacía ya casi seis años de la partida de David Faux rumbo a las Indias Occidentales cuando se dijo que la tienda vacante en la plaza del mercado de Grimworth la había ocupado un desconocido de tez cetrina y corbata beige cuya primera aparición había causado cierta agitación en la barra del Woolpack, adonde había ido a esperar la diligencia.
Para un ojo avispado, Grimworth era un buen lugar donde instalar un comercio. En aquel momento no había competencia; los anglicanos disponían de pañero y tendero propios; los disidentes tenían los suyos; y los dos o tres carniceros encontraban un mercado rápido para sus piezas para asar sin necesidad de aludir directamente a las creencias religiosas, si bien la esposa del párroco tenía encargadas las mollejas de ternera y los riñones de cordero, mientras que el señor Rodd, el ministro baptista, había pedido que, mientras fuera compatible con la atención a los otros clientes, se le reservaran las manitas de cordero. Y era probable que el lugar siguiera creciendo, ya que los fideicomisarios del legado del señor Zephaniah, estimulados por la reciente visita de los comisionados, estaban empezando a gastar los fondos acumulados desde hacía mucho tiempo en la reconstrucción de la Escuela de Batas Amarillas[7], que iba a ampliarse a gran escala, ya que el testador no había dispuesto ninguna restricción sobre el plan de estudios, sino únicamente sobre la bata.
