El Hermano Jacob
El Hermano Jacob Mientras los asuntos se encontraban en ese momento triunfal, una mañana el señor Freely observó que un tallador de piedra que había estado desayunando en el comedor se había olvidado un periódico. Era la Gazette de determinada región del país no del todo desconocida para el señor Freely, de manera que sintió cierta curiosidad y le echó un vistazo, en especial a los anuncios. Un suave rubor recorrió su rostro al leerla. La causa era el siguiente mensaje: «Si David Faux, hijo de Jonathan Faux, domiciliado antiguamente en Gilsbrook, se presenta en la oficina del señor Strutt, abogado de Rodham, tendrá noticia de algo que le resultará de provecho».
—¡Padre ha muerto! —exclamó el señor Freely involuntariamente—. ¿Me habrá dejado algo en herencia?