El molino de Floss
El molino de Floss Para ver a los señores Glegg en su casa, debemos adentrarnos en Saint Ogg’s, esa venerable población de rojos tejados estriados y almacenes con amplios gabletes, donde los barcos negros depositan sus cargas del lejano Norte y se llevan, a cambio los preciosos productos del interior, el queso bien prensado y las finas lanas con los que, sin duda, mis selectos lectores se habrán familiarizado a través de la mejor literatura clásica pastoril.
