El molino de Floss
El molino de Floss La agitación que acompaña a los primeros golpes de la adversidad trae consigo una fuerza que nos sostiene, de la misma manera que con frecuencia el dolor agudo es también estímulo y produce una excitación que se transforma en fuerza efímera. En cambio, la desesperación amenaza en la vida lenta y alterada que los sigue, cuando la pena ya no es novedad y no posee la intensidad emotiva que contrarresta el dolor, cuando los días transcurren en una monotonía sin esperanza y el sufrimiento es una aburrida rutina; entonces se siente el hambre perentoria del alma y los sentidos se alertan para aprender algún secreto de nuestra existencia que permita obtener satisfacción de la resistencia.
