El molino de Floss
El molino de Floss Entonces llegó la ayuda: aparecieron Luke y su esposa y también el doctor Turnbull, demasiado tarde para nada más que certificar la muerte. Tom y Maggie bajaron juntos al salón, donde el sillón de su padre estaba vacío. Ambos volvieron los ojos hacia el mismo lugar.
—Tom, perdóname —dijo Maggie—. Querámonos siempre el uno al otro. Se abrazaron y se echaron a llorar.