El molino de Floss
El molino de Floss —Stephen es muy inteligente, Maggie —dijo Lucy. Estaba arrodillada sobre un escabel, a los pies de Maggie, tras colocar a la oscura dama en un sillón de terciopelo carmes×. Estoy segura de que te gustará. Espero que te guste.
—DifÃcilmente me daré por satisfecha —contestó Maggie, sonriendo y tomando uno de los largos tirabuzones de Lucy para que los rayos de sol pasaran a través del cabello—. Un caballero que se considera lo bastante bueno para Lucy debe esperar duras crÃticas.
—Te aseguro que es demasiado bueno para mÃ. Y algunas veces, cuando está lejos, estoy tentada de creer que no es posible que me quiera. Pero cuando está conmigo nunca lo dudo, aunque no soportarÃa que nadie, excepto tú, supiera lo que siento, Maggie.
—Entonces, si no le doy mi aprobación, podrás dejarlo, puesto que no estáis comprometidos —bromeó Maggie con aire grave.
