El molino de Floss
El molino de Floss Al final de la semana, Maggie dejó a la buena tía Gritty y se dirigió a Garum Firs para visitar a la tía Pullet, según lo acordado. Entre tanto, se habían producido algunos acontecimientos totalmente inesperados e iba a tener lugar una fiesta familiar en Garum para analizar y celebrar el cambio de fortuna de los Tulliver que, probablemente, borraría la sombra de sus faltas, de la misma manera que desaparece el limbo de un eclipse, y haría que a partir de aquel momento sus virtudes oscurecidas volvieran a brillar con pleno esplendor. Reconforta saber que no sólo los ministros recién llegados disfrutan de un período de gracia, caracterizado por la apreciación y el elogio: en muchas familias respetables a lo ancho y largo de este reino, los parientes que se han hecho dignos de reconocimiento se encuentran con una cordialidad similar que, liberada de la coerción de cualquier antecedente, sugiere la esperanzadora posibilidad de que algún día nos encontremos, sin advertirlo siquiera, en plena edad de oro, en la que los basiliscos ya no ataquen y los lobos sólo muestren los dientes con las más amables intenciones.
