El molino de Floss

El molino de Floss

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Conclusión

La naturaleza repara los estragos que causa, los arregla con el sol y el trabajo humano. Al cabo de cinco años, en la superficie de la tierra quedaban pocos restos de la desolación que trajo consigo aquella inundación. El quinto otoño fue rico en doradas gavillas, que se alzaban en densos montones entre los setos distantes; los muelles y almacenes del Floss bullían de actividad, con ecos de voces impacientes, con la carga y descarga de mercancías llenas de esperanza. Y todos los hombres y mujeres mencionados en esta historia seguían con vida, excepto aquellos cuyo fin ya conocemos.

La naturaleza repara los estragos que causa, pero no todos. Los árboles arrancados de cuajo no arraigan de nuevo, las colinas hendidas muestran sus cicatrices: si algo crece, los árboles ya no son los mismos, y bajo el ropaje verde, las colinas llevan las marcas de los viejos desgarros. Para los ojos que conocen bien el pasado, la reparación no es completa.

El molino de Dorlcote estaba reconstruido. Y el cementerio de Dorlcote —cuya tumba de ladrillo, que albergaba a un padre que conocemos, se encontró con la lápida caída tras la inundación— había recuperado el orden herboso y la quietud adecuada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker