Middlemarch
Middlemarch Su corazón
aceptó los deberes más humildes.
WORDSWORTH
La tarde de junio en que el señor Farebrother supo que recibiría el beneficio de Lowick hubo gran alegría en el salón de la vicaría e incluso los retratos de los grandes abogados parecieron contemplar el mundo con satisfacción. La madre del vicario no probó ni el té ni las tostadas, pero se mantuvo erguida con su habitual decoro, manifestando su emoción tan solo con ese rubor en las mejillas y ese brillo en los ojos que proporcionan a cualquier anciana cierta conmovedora y momentánea identidad con su yo juvenil ya tan lejano.
—El mayor consuelo, Camden —dijo la señora Farebrother con gran energía—, es que te lo has merecido.
