Middlemarch
Middlemarch Apenas contaban ocho veranos cuando un nombre
se apoderó de sus almas y provocó en ellas la misma conmoción
que estremece los nuevos brotes y da forma a su escondida estructura
al penetrarles el aire que vivifica:
el nombre de aquel que habló del leal Evan Dhu,
del pintoresco Bradwardine, y de Vich Ian Vor,
ampliando el pequeño mundo que conoció su infancia
con una tierra de montañas, lagos y peñascos,
y agrandándolo aún más con el asombro, con el amor y con la fe
en Walter Scott, quien, viviendo muy lejos
les enviaba aquel tesoro de alegría y nobles pesares.
El libro y ellos tendrían que separarse, pero día a día,
en líneas tan torcidas como el correr de gruesas arañas,
escribieron la historia, sacada de Tully Veolan.[124]
