Middlemarch
Middlemarch Dos afirmaciones contradictorias —contestó Imac— no pueden ser ambas ciertas, pero atribuidas al ser humano quizá sean verdad.
Rasselas, prÃncipe de Abisinia[135]
Aquella misma noche, cuando el señor Bulstrode regresó de un viaje de negocios a Brassing, su excelente esposa le salió al encuentro en el vestÃbulo y lo condujo a la sala de estar reservada para el dueño de la casa.
—Nicholas —dijo, fijando en él, intranquila, una mirada llena de sinceridad—, un hombre muy desagradable ha estado aquà preguntando por ti… y ha hecho que me sintiera muy incómoda.
—¿Qué clase de persona, querida? —preguntó el señor Bulstrode, adivinando ya la dolorosa respuesta.
