Middlemarch
Middlemarch Estas cosas insignificantes son grandes para el hombre pequeño.
GOLDSMITH
—¿Ve usted mucho en estos últimos tiempos a Lydgate, ese fénix cientÃfico suyo? —preguntó el señor Toller al señor Farebrother, sentado a su derecha, durante una de las cenas que daba por Navidades.
—No mucho, siento tener que decirlo —respondió el vicario, acostumbrado a replicar hábilmente a las bromas del señor Toller sobre su fe en las nuevas luces de la medicina—. Vivo en un sitio apartado y Lydgate está muy ocupado.
—¿Es eso cierto? Me alegra saberlo —dijo el doctor Minchin, con mezcla de afabilidad y de sorpresa.
—Dedica mucho tiempo al hospital nuevo —explicó el señor Farebrother, que tenÃa sus razones para continuar con aquel tema—: eso lo sé por mi vecina, la señora Casaubon, que va allà con frecuencia. Me dice que Lydgate es infatigable y que está haciendo grandes cosas con la institución de Bulstrode. Ahora prepara un nuevo pabellón en previsión de que el cólera llegue hasta nosotros.
—Y también prepara nuevos tratamientos para ensayarlos con los pacientes, imagino —dijo el señor Toller.
