Middlemarch

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Capítulo LXIV

PRIMER CABALLERO: Sobre quien descansa el poder, ha de recaer también la culpa.

SEGUNDO CABALLERO: No, el poder es relativo; no se puede detener con plazas fuertes en la frontera a la peste que se acerca, ni pescar una carpa con argumentos sutiles. Toda fuerza son dos en una: la causa no es causa a no ser que esté presente el efecto; y la misma acción ha de contener necesariamente una parte de pasividad. Así la autoridad solo existe con la obediencia.

Aunque Lydgate se hubiera inclinado a exponer con total sinceridad su situación, sabía que el señor Farebrother difícilmente habría podido proporcionarle la ayuda que necesitaba de inmediato. Frente a las facturas anuales que le empezaban a llegar de sus proveedores, la amenaza de Dover que pesaba sobre el mobiliario, y sin otra fuente de ingresos que los pagos con cuentagotas de pacientes a quienes no se podía ofender —porque los excelentes honorarios recibidos de Freshitt Hall y Lowick Manor se consumieron inmediatamente—, tan solo una cantidad no inferior a las mil libras habría bastado para sacarlo de sus dificultades del momento, dejándole al mismo tiempo un remanente que, de acuerdo con la frase esperanzadora, de rigor en tales circunstancias, le habría dado «tiempo para situarse mejor».


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