Middlemarch
Middlemarch De todas formas, aunque sir James se decía que había renunciado a la señorita Brooke por completo, al despreciar ella con la perversidad de una Desdémona un matrimonio a todas luces conveniente y de acuerdo con la naturaleza de las cosas, no logró adoptar una actitud completamente pasiva ante la idea de su compromiso con el señor Casaubon. El día en que, conocedor ya de su nueva situación, los vio juntos por vez primera, le pareció que no se había tomado aquel asunto suficientemente en serio. Brooke era realmente culpable; debería haberse opuesto. Alguien tendría que hablar con él. Quizá se pudiera hacer algo, aunque solo fuese retrasar la boda. Camino de su casa entró en la rectoría y preguntó por el señor Cadwallader. Afortunadamente el rector estaba en casa, y el criado hizo pasar al visitante a su despacho, de cuyas paredes colgaban todos sus aparejos de pesca, si bien el señor Cadwallader se hallaba en un cuartito adjunto, trabajando en el torno, y llamó a sir James para que fuera a verlo allí. Los dos eran mejores amigos que ningún otro terrateniente y clérigo del condado: un dato importante, que estaba de acuerdo con la cordial expresión de sus rostros.