Middlemarch
Middlemarch Apiadémonos del que está agobiado; esa calamidad errante
puede visitarnos a ti y a mí.
Después de calmar la ansiedad de la señora Bulstrode, diciéndole que su marido se había sentido indispuesto en la reunión, pero que confiaba en su inmediato restablecimiento y que volvería al día siguiente, si no le llamaba antes, Lydgate fue directamente a su casa, montó a caballo y se alejó cinco kilómetros de la ciudad para ponerse así fuera del alcance de todos.
