Middlemarch

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Capítulo XIV

Sigue a continuación la receta precisa

para la salsa de esa carne exquisita,

llamada ociosidad, que muchos

gustan de comer, y consideran sabrosa:

primero estar atento a los buenos bocados como un sabueso,

mezclar bien con tonterías, removerlas

con buen aceite de halagos, muy espeso,

y cubrir con mezquinas mentiras ególatras.

Sírvase caliente: los recipientes que se deben usar

para conservarla son zapatos de difuntos.[35]

La conferencia del señor Bulstrode con Harriet tuvo, al parecer, el efecto deseado por el señor Vincy, ya que a primera hora de la mañana llegó una carta con el testimonio solicitado. Fred se apresuró a llevársela al señor Featherstone.

El anciano caballero no se había levantado porque hacía frío y, como Fred no vio a Mary Garth en la sala de estar, subió la escalera inmediatamente y presentó la carta a Featherstone, quien, cómodamente sentado en la cama con ayuda de unas almohadas, era tan capaz como siempre de disfrutar con su desconfianza en los seres humanos y su habilidad para desalentarlos. El anciano se puso las gafas para leer la carta, y procedió a apretar los labios y a bajar las comisuras.


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