Middlemarch
Middlemarch Sigue a continuación la receta precisa
para la salsa de esa carne exquisita,
llamada ociosidad, que muchos
gustan de comer, y consideran sabrosa:
primero estar atento a los buenos bocados como un sabueso,
mezclar bien con tonterías, removerlas
con buen aceite de halagos, muy espeso,
y cubrir con mezquinas mentiras ególatras.
Sírvase caliente: los recipientes que se deben usar
para conservarla son zapatos de difuntos.[35]
La conferencia del señor Bulstrode con Harriet tuvo, al parecer, el efecto deseado por el señor Vincy, ya que a primera hora de la mañana llegó una carta con el testimonio solicitado. Fred se apresuró a llevársela al señor Featherstone.
El anciano caballero no se había levantado porque hacía frío y, como Fred no vio a Mary Garth en la sala de estar, subió la escalera inmediatamente y presentó la carta a Featherstone, quien, cómodamente sentado en la cama con ayuda de unas almohadas, era tan capaz como siempre de disfrutar con su desconfianza en los seres humanos y su habilidad para desalentarlos. El anciano se puso las gafas para leer la carta, y procedió a apretar los labios y a bajar las comisuras.
