Middlemarch
Middlemarch Una niña abandonada, que se despierta de repente,
contempla asustada lo que tiene en derredor,
y solo descubre que no ve
salirle al encuentro los ojos del amor.
Dos horas más tarde, Dorothea estaba sentada en una habitación interior, o boudoir, de un agradable apartamento de Via Sistina.
Siento tener que añadir que sollozaba con amargura, con todo el abandono a ese desahogo del corazón que una mujer controlada de ordinario por el amor propio y la consideración a los demás se permite a veces cuando se considera suficientemente aislada. Y era seguro que el señor Casaubon seguiría aún durante algún tiempo en el Vaticano.
