Middlemarch
Middlemarch También su elocuencia era femenina y sencilla,
sin usar palabras rebuscadas
para parecer sabia.
CHAUCER
Tal fue el motivo de que Dorothea empezara a sollozar tan pronto como se encontró a solas en sitio seguro. Pero en seguida vinieron a sobresaltarla unos golpes a la puerta que la obligaron a secarse precipitadamente las lágrimas antes de contestar: «¡Adelante!». Tantripp le presentó una tarjeta y dijo que había un caballero esperando en el vestíbulo. El guía le había dicho que solo estaba en casa la señora Casaubon, pero él había respondido que era pariente del señor Casaubon; ¿querría recibirlo la señora?
—Sí —dijo Dorothea inmediatamente—; hágale pasar al salón.
