Middlemarch
Middlemarch Narra, oh diosa, lo que aconteció, cuando Rafael,
el gentil arcángel…
Eva
la historia oyó atentamente,
admirada y sumida en profundas reflexiones, al escuchar
cosas tan elevadas y extrañas.
Paraíso perdido, libro VII
Si al señor Casaubon se le había ocurrido pensar en la señorita Brooke como esposa conveniente, hay que decir, por otra parte, que las razones que podían inducir a Dorothea a aceptarlo como marido estaban ya sembradas en su mente y que, al llegar la noche del día siguiente, habían germinado y florecido. Y es que los dos mantuvieron una larga conversación por la mañana, mientras Celia, a quien no agradaba la compañía de las verrugas y de la palidez del señor Casaubon, se escapaba para ir a jugar con los hijos del vicario de Tipton, desastrados pero alegres.
