Middlemarch
Middlemarch El amor no trata de darse gusto,
ni se preocupa de sí mismo,
sino que renuncia a su tranquilidad por el otro,
y edifica un cielo para desesperación del infierno
El amor solo busca complacerse,
sujetar al otro a su placer,
disfruta cuando el otro pierde la calma,
y crea un infierno a pesar del cielo.
W. BLAKE, Cantos de experiencia
Fred Vincy quería llegar a Stone Court cuando Mary no lo esperase y su tío no estuviera en el piso bajo: en ese caso, quizá la muchacha se encontrara a solas en el salón con revestimiento de madera. Dejó el caballo en el patio para evitar que hiciese ruido en la grava delante de la fachada principal y entró en el salón sin otro aviso que el chasquido del picaporte. Mary estaba en su rincón habitual, riéndose con las anécdotas de Johnson que cuenta la señora Piozzi[68], y al levantar la vista del libro su expresión seguía siendo aún risueña, aunque desapareció gradualmente al ver cómo Fred se acercaba sin hablar y se detenía delante de ella poniendo el codo en la repisa de la chimenea con aire de estar enfermo. También ella guardó silencio, limitándose a alzar la vista hacia él inquisitivamente.
