Middlemarch
Middlemarch —Ha seguido con las casas para los colonos, Dodo. Te lo contará él mismo cuando venga. ¿Te alegrarás de verlo?
—Claro que sÃ. ¿Cómo se te ocurre preguntarme eso?
—TenÃa miedo de que estuvieras convirtiéndote en una persona muy instruida —dijo Celia, que consideraba el saber del señor Casaubon como una especie de humedad que pudiera con el tiempo saturar a un cuerpo vecino.