Middlemarch
Middlemarch ¿Cómo descubrirás la voz de esa campana
que es demasiado grande para que tú la muevas? Basta que una flauta
suene bajo el metal delicadamente fundido: escucha con atención
hasta que suene la nota adecuada, un arroyuelo plateado:
entonces temblará la gran campana… Entonces su masa
responderá unánime con miles de ondas en suave y dulce armonía.
Aquella noche Lydgate habló a Rosamond de la señora Casaubon y puso de relieve los profundos sentimientos que parecía inspirarle el ceremonioso erudito treinta años mayor que ella.
—Es lógico que se consagre a su marido —dijo Rosamond, dando por sentada una idea de inevitable causalidad que el hombre de ciencia consideró especialmente encantadora en una mujer; si bien la señorita Vincy pensaba al mismo tiempo que no era tan melancólico, después de todo, ser la señora de Lowick Manor con un marido que con toda probabilidad se moriría muy pronto—. ¿La encuentra usted bien parecida?
—No hay duda de que lo es, pero no he pensado en ello —dijo Lydgate.
