Middlemarch
Middlemarch Era competente en su trabajo diario:
a los frutos de la diligencia,
no a la religión ni a la política,
consagraba todas sus facultades.
Estas personas tan perfectas en sus papeles secundarios,
cuyo trabajo es toda su recompensa…
¿cómo podrían hacerse sin ellas las leyes o las artes,
o alzarse las ciudades guarnecidas de torres?
Al observar efectos, aunque solo sean los de una batería eléctrica, resulta necesario a menudo que cambiemos de sitio y examinemos una particular mezcla o agrupación a cierta distancia del punto donde se inició el movimiento en el que estamos interesados. La agrupación a la que me voy a acercar se hallaba en torno a la mesa del desayuno de los Garth en la amplia sala donde se encontraban también los mapas y el escritorio: se trataba del padre, de la madre y de cinco de los hijos. Mary residía por entonces en casa esperando un nuevo empleo, mientras Christy, el muchacho sentado junto a ella, recibía enseñanza y comida baratas en Escocia, al haber manifestado —para desilusión de su padre— mayor interés por los libros que por la sagrada vocación de los «negocios».
