Middlemarch
Middlemarch Nunca amor verdadero amó en vano,
porque el amor verdadero es la más alta recompensa.
Ningún artificio puede crearlo: ha de brotar
donde se formen sus elementos.
Así en la hora y el lugar que el cielo quiere
brota la florecilla natural,
raíz descendente y cáliz hacia las alturas,
modelada por la tierra y el cielo.
Fue un sábado por la tarde cuando Will Ladislaw discutió con Lydgate. El efecto de aquella insignificante pelea fue que al regresar a su alojamiento siguiera levantado la mitad de la noche, considerando de nuevo, con irritación renovada, todo lo que ya había pensado anteriormente sobre su decisión de instalarse en Middlemarch y ponerse al servicio del señor Brooke. Sus vacilaciones antes de dar aquel paso se habían convertido desde entonces en susceptibilidad ante cualquier insinuación de que hubiese sido más prudente no hacerlo; y de ahí surgía su acaloramiento con Lydgate, acaloramiento que aún lo tenía intranquilo. ¿No estaba cometiendo una estupidez… y en un momento en que era más consciente que nunca de ser algo mejor que un estúpido? ¿Y con qué fin?
