Middlemarch
Middlemarch Las habladurías sobre el testamento del señor Casaubon no habían alcanzado aún a Ladislaw: apenas parecía haber otra cosa en el ambiente que la disolución del Parlamento y, en las elecciones ya inmediatas, como en las viejas verbenas y ferias, tampoco parecía haber otra cosa que el griterío contrapuesto de los espectáculos itinerantes; de manera que se hacía muy poco caso de otros ruidos más privados. Las famosas «elecciones secas»[117], en las que la intensidad del sentimiento público podría medirse por el bajo índice de consumo de bebidas alcohólicas, estaban a la vuelta de la esquina. Will Ladislaw era una de las personas más ocupadas en aquellos momentos; y, aunque la viudedad de Dorothea se hallaba a todas horas presente en su imaginación, estaba tan lejos de querer que se le hablara de ello que cuando Lydgate lo buscó para contarle lo que había sucedido con el beneficio de Lowick, contestó de manera bastante colérica:
—¿Por qué ha tenido usted que meterme en ese asunto? No veo nunca a la señora Casaubon, y no es probable que la vea en el futuro, puesto que vive en Freshitt. No voy nunca allí. Es territorio tory, donde el Pionero y yo somos tan bien recibidos como un cazador furtivo y su escopeta.