En los zapatos de Valeria
En los zapatos de Valeria —VÃctor.
Se miran. Es un segundo apenas, pero algo en ese instante se siente diferente.
—¿Puedo invitarte a otra copa? —pregunta él.
Valeria duda. Piensa en Adrián, en su vida establecida, en la culpa que se asoma en su pecho.
—Creo que deberÃa volver con mis amigas.
VÃctor asiente, sin perder la sonrisa.
—Otra noche, entonces.
Y se aleja.
Valeria se queda mirando su copa, sintiendo algo removerse dentro de ella. No ha pasado nada. Pero ha pasado todo.
Esa noche, en la cama junto a Adrián, Valeria piensa en VÃctor. No deberÃa, pero lo hace. Porque algo en su mirada, en su voz, en su manera de ocupar el espacio, la ha sacudido.
Adrián duerme. No la toca, no la busca.
Y Valeria se queda despierta, preguntándose si su vida es realmente la que deberÃa ser.
El dÃa siguiente transcurre como cualquier otro. Valeria intenta escribir, pero su mente está en otra parte. En una sonrisa ladeada. En una copa alzada en el aire. En una pregunta directa y sin rodeos.
—¿Siempre miras asà o es porque te gusto?
