El regalo
El regalo Algo nuevo.
Algo real.
Se detuvo.
Miró hacia atrás.
La Isla seguÃa ahÃ, esperándolo.
Respiró hondo.
Cerró los ojos.
Y entonces…
Decidió.
El camino se alargaba frente a él como una lÃnea partida en dos.
De un lado, la promesa de recuperar lo que habÃa perdido. Del otro, lo desconocido.
Y ahà estaba él, en el filo de la decisión.
—No tienes que apresurarte —dijo la mujer.
Él no respondió. Sus ojos seguÃan fijos en el sendero.
—Toda tu vida has corrido —continuó—. Siempre hacia lo que creÃas que te harÃa feliz. Y ahora que puedes alcanzarlo, dudas.
—No dudo —mintió él.
Ella sonrió con tristeza.
—Dudar no es malo. Solo significa que por primera vez te estás preguntando si realmente quieres volver.
Él tragó saliva.
