Redes. Invisible 2
Redes. Invisible 2 Ella llora. No es tristeza. Es libertad. Porque ha comprendido que su historia no necesita validación externa. Que lo que vivieron fue real, aunque nadie más lo haya visto.
En la sede de Meeteen, la situación se descontrola. Kidmeet, el nuevo proyecto, recibe duras crÃticas. Padres alertados por los movimientos activistas de usuarios como Betty comienzan a cuestionar la exposición de sus hijos. La prensa se hace eco. Algo se resquebraja.
—¿Qué hacemos ahora? —pregunta un ejecutivo.
—Adaptarnos —responde el presidente, aunque por primera vez en su voz hay duda.
Betty, mientras tanto, ha borrado todas sus cuentas. Ya no necesita validación. Ni likes. Ni seguidores. Ha aprendido que hay otra forma de existir: una que no se mide, que no se monetiza.
Alex sigue desaparecido. O quizá no. Quizá está en cada joven que decide dejar el móvil, en cada chica que deja de compararse, en cada niño que juega sin grabarse.
Su legado no es viral. Es invisible. Pero poderoso.
Y en el silencio final, en ese desconectar total, Alex por fin se encuentra. No frente a una pantalla, sino frente a sà mismo.